Tocar la fibra, duo exhibition with Marta van Tartwijk
2023
Espacio Gaviota, Madrid, Spain

Documentation by Maru Serrano
Untitled, 2023
Dyed fabric, silver gelatin prints
Approx. 100 x 220 cm and 20 x 21 cm
Installation view

Untitled, 2023
Dyed fabric in floor
Approx. 100 x 220 cm (installed)
Installation view and detail
Untitled, 2023
Silver gelatin prints
20 x 21 cm
Editions of 3
Untitled, 2023
Silver gelatin prints
20 x 21 cm
Editions of 3
Un gesto es una partícula de tiempo, un elemento que habita un principio y un fin. Es un movimiento emitido. Un gesto está cargado de intenciones y deseos pues su motivación primera y última es la de comunicar. Engendrado en el seno de la espontaneidad, el gesto puede ser la antesala de la poesía. Tal vez, esto es más notable en el momento en que el gesto deja de ser uno para volverse varios, cuando este abandona el singular, cuando la suma, el conjunto y la pluralidad dan pie a lo que conocemos como gestualidad.

Esta exhibición utiliza la gestualidad como materia prima: es catalizadora, medio, excusa y fin. Desde
su práctica cada una de las artistas, tanto Marta van Tartwijk como Maureen Muse, utilizan la potencia
del gesto para quebrantar los códigos y las narraciones del cotidiano: doblar la ropa, tender la cama, desvestirnos, dormir, estar desnudos, abotonar la camisa, extender, alisar, planchar, desdoblar, arrugar, gemir, sudar, limpiar. Los materiales que emplean en el cuerpo de obra, son el lenguaje con el que articulan y enervan un punto de vista común. De esta forma, entre el trabajo de ambas artistas, se entabla un diálogo a través de los cuerpos textiles, que son quienes los que marcan la pauta de las obras.

Entre más lo pienso los objetos más cercanos a nuestra intimidad están constituidos de fibras, de urdimbres complejas y flexibles, de textiles que nos envuelven, nos abrigan, nos protegen y nos contienen. Son piel extendida, carcasa tersa, calor que arrulla. Considero que Tartwijk y Muse, cada una desde su trinchera, abordan el hecho de la gestualidad desde momentos complementarios. Por un lado, Tartwijk dobla lo que era su ropa de trabajo, aquellas prendas que constituyen la relación más próxima entre lo productivo y el cuerpo. Con ello, encuentra las limitaciones morfológicas y conceptuales del objeto a través de los movimientos, las fricciones y las tensiones que implica doblarlo. Primero el brazo derecho y luego el izquierdo, seguido del torso, el cuello, una pierna, la otra pierna al final. Así, pliega el tiempo y lo congela, un doblez y se detiene, tuerce el brazo, acomoda y sintetiza. Deconstruye todos esos pequeños gestos que configuran una acción de nuestro día a día.

Complementariamente, mientras que Tartwijk dobla, Muse se extiende. Muse, de manera involuntaria e inversamente proporcional a Tartwijk, configura una pieza utilizando los textiles que nos acompañan de noche. Aquellos que se impregnan de manera más profunda e indeleble con nuestro olor. A través de la recolección y el ensamblaje de sábanas de cama, configura un cuerpo, que contrario a su origen onírico, se vuelve más cosa-cadávermonstruo. La sábana deja de ser objeto singular, para volverse conjunto. La obra
de Muse abandona el gesto para ser gestualidad, ese algo zurcido y acoplado, que al igual que el Moderno Prometeo de Mary Shelley, nos obliga a apartar la mirada y cuestionarnos si ese ensamblaje textil que vemos, está trepando el muro, o por el contrario, en realidad está descendido para tocarnos el pie.

texto por Miguel Ángel Solano Ortiz, 2023